Se cree que en el amor existen fases, primero está el enamoramiento que normalmente es físico, comienza con una atracción hacia la otra persona que va simplemente basada en algo visual, y que de ahí si bien te va puede surgir algo más, puede ser que te encuentres con alguien a tu mismo nivel intelectual y emocional para entonces dar paso a lo siguiente.
Sin embargo, creo que
cuando se comienza la atracción en la fase mental, pueden surgir relaciones más
duraderas, aunque pueden ser un poco más complejas pero es un lazo difícil de
romper. Y es que el amor se encuentra en una pequeña parte del cerebro, en el
mismo lugar donde se hallan las adicciones que es en el núcleo estriado, según
recientes investigaciones. Y al menos en mi caso creo que así es como sucedió,
cuando conocí a quien ahora es mi esposo, fuimos presentados a distancia,
comenzamos a escribirnos y a compartir ideas, lo primero que llamó mi atención
fue su forma de entablar una conversación. Pasamos meses platicando antes de
que surgiera algo romántico entre nosotros. Y es que cuando esto sucedió, sin
darme cuenta ya me había enamorado de su cerebro, de sus ideas, me había, por
qué no, vuelto adicta a sus conversaciones. Así es que en mi caso el
amor, atracción mental surgió antes que la atracción física. De eso hace ya más
de diez años y puedo decir que aún me siguen fascinando sus conversaciones, su
opinión de las cosas y es un placer no siempre estar de acuerdo en todo.
No nos suceda como la frase que
dice "quise nadar en tus pensamientos pero me encontré con un
charco".
Y es que quizás suene a cliché
pero realmente vale la pena enamorarse y después amar, a una persona con la que
puedas hablar por horas sin aburrirte, con quien puedas envejecer y saber que
después de todo lo físico, quedará esa maravillosa atracción que sientes por
ese increíble cerebro y entonces sabrás que sí, lo has hallado, ese "no sé
qué" tan extraordinario que siempre buscaste.
Aeternum ego!


