lunes, mayo 30, 2011

Anecdotario 30/mayo/2011

Estábamos en un restaurante de comida Mexicana, mi jefe pidió una comida discreta, y su esposa prefirió una típica del lugar. Yo quise comer algo pequeño y no abusar de la invitación. El platillo de la esposa de mi jefe tenía especias y como acompañamiento cilantro, cebolla y picante. Estábamos platicando sobre... bueno realmente no se bien de qué hablábamos, solo recuerdo que era un tema algo serio, cuando de pronto vi sonreír a la esposa de mi jefe, mi jefe soltó una carcajada y trató de quedarse callado, yo preferí mirar hacia mi platillo y quería seguir comiendo pero no podía abrir la boca por temor a que la carcajada estallara, sudé del esfuerzo y me levante al tocador solo moviendo la cabeza para pedir permiso a modo de educación. Ahí me eché a reír hasta las lágrimas... resulta que la Señora tenía un cilantro del tamaño de Europa atorado entre los dientes delanteros, y ella preguntaba, qué, ¿qué pasa? y ni mi jefe ni yo podíamos hablar por no soltar la risa que la avergonzaría delante de todos los demás comensales y que obvio muy seguramente me dejaría sin empleo a partir de ese instante.

Pues salí del tocador y preferí que pensaran que había tenido un mal episodio provocado por los condimentos a que me había casi tirado al piso a morirme de la risa.


Aeternum ego!

domingo, mayo 29, 2011

Reencuentro

Me sentí enferma apenas vi de nuevo su rostro, sabía que era él, pero no podía apreciar nada de lo que fue. Me di la vuelta esquivándole la mirada y entonces le escuché nombrarme y estremecida caminé hacia el...
Pude haber dicho mil cosas, pude dar pié a una siguiente entrevista, pero no. Mis respuestas a sus interrogantes fueron tan cerradas que al parecer le dejé en claro que no tenía interés en verle de nuevo. Entonces supe que había llegado a su fin aquella historia que se había creado solo en mi mente. Este no era el mismo de quien yacía enamorada, no era con quien yo soñaba reencontrarme y reí hacia mis adentros y desde ese día en adelante pude seguir viviendo...

Aeternum ego!