lunes, mayo 30, 2011

Anecdotario 30/mayo/2011

Estábamos en un restaurante de comida Mexicana, mi jefe pidió una comida discreta, y su esposa prefirió una típica del lugar. Yo quise comer algo pequeño y no abusar de la invitación. El platillo de la esposa de mi jefe tenía especias y como acompañamiento cilantro, cebolla y picante. Estábamos platicando sobre... bueno realmente no se bien de qué hablábamos, solo recuerdo que era un tema algo serio, cuando de pronto vi sonreír a la esposa de mi jefe, mi jefe soltó una carcajada y trató de quedarse callado, yo preferí mirar hacia mi platillo y quería seguir comiendo pero no podía abrir la boca por temor a que la carcajada estallara, sudé del esfuerzo y me levante al tocador solo moviendo la cabeza para pedir permiso a modo de educación. Ahí me eché a reír hasta las lágrimas... resulta que la Señora tenía un cilantro del tamaño de Europa atorado entre los dientes delanteros, y ella preguntaba, qué, ¿qué pasa? y ni mi jefe ni yo podíamos hablar por no soltar la risa que la avergonzaría delante de todos los demás comensales y que obvio muy seguramente me dejaría sin empleo a partir de ese instante.

Pues salí del tocador y preferí que pensaran que había tenido un mal episodio provocado por los condimentos a que me había casi tirado al piso a morirme de la risa.


Aeternum ego!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Como caricatura japonesa!!! jajajaja





Miza

Anónimo dijo...

suele suceder! pero el frijolaso es mas común jajaja


Dolce Bennet!