En medio de la noche y de esos terrores, aun sentada en el
sillón trataba de sacar de mi mente todo eso que me llenaba de miedo. Sé que
pocos comprenden, a veces nadie.
No estoy sola, me repito constantemente, nada de esto es
verdad. Sin embargo, tratar de convencer algo tan poderoso como la mente,
sabiendo que esta ya te abandonó hace mucho, como querer cambiar la
dirección de las olas del mar. A veces aun me despierta el ruido en mi cabeza,
esa sensación de estremecimiento y dolor casi imaginario, imperceptible para
los demás.
Camino hacia mi cocina por un vaso de agua, y puedo escuchar
las gotas de lluvia cayendo como si rebotaran en mi cabeza, regreso a mi cama y
doy vueltas una vez más. Temo a la llegada de la noche, no temo a dormir,
necesito ver el amanecer. No quiero desaparecer en medio de la noche, donde
nadie te ve, nadie te escucha.
Quiero esperar el amanecer...
Aeternum ego!