Siempre tuve el problema de aferrarme a ciertas cosas, a ciertos hábitos y a ciertas personas. Muchas veces aun cuando me daba cuenta del daño que me hacían. Es que considero en parte que en el caso de las personas, no podemos desechar asì sin más años de inversión. Pero la primera vez que decidí darle fin a algo fue hace unos 16 años, era una persona diferente a la mayoría. Y no lo digo como cliché, en realidad lo era. Un tanto solitario, le gustaban los libros en italiano y leer casi tanto como a mi. No estoy diciendo que fuéramos el uno para el otro en un aspecto romántico, pero su amistad era algo muy importante para mi. Pasè de verlo de vez en cuando a verlo a diario y al pasar tiempo juntos casi la relación se hizo adictiva. Repito, no se trataba de algo romántico, no tiene porqué ser así, y es que en muchos casos ese es el problema con la gente. Que cree que cualquier relación importante debe acabar en eso, pero estoy segura que como seres humanos tenemos mucho más que aportar que el amor del tipo Eros. Y precisamente esa era la clase de amor que yo jamás llegaría a sentir, sin embargo no significaba que el sentimiento no fuese fuerte. Entonces ¿Cuál fue el problema con esta relación? que comencé a sentirme infeliz o a darme cuenta de que lo era, para quienes no me conocen, siempre fui muy delgada y ello en una comunidad donde la mayoría no lo es, la que estaba mal era yo. Y es entonces cuando te das cuenta de que no quieres ser la diversión sarcástica de los demás. Entendí que nadie vale lo suficiente cuando tu autoestima está en juego y... todavía recuerdo ese día, me recuerdo que me despedí disimulando el dolor con una sonrisa que se me daba muy bien. Ya alejándome un poco me solté a llorar como adolescente tonta que era, mientras avanzaba me senté un rato en un parque antes de llegar a mi casa para tranquilizarme, entonces ahí decidí que no se repetiría de nuevo.Nadie volvería a humillarme, nadie haría bromas a mis costillas, no volvería a quedarme callada ante nada. Y en cuanto a el, nunca más volvimos a hablar. Llegué a mi casa, recibí sus mensajes, los cuales ignoré hasta que se cansó de escribir y meses después de sentir el corazón roto, volví a ser la de antes, a excepción de algo. Y a partir de ese tiempo pude deshacerme de otras "amistades" que solo afectaba mi autoestima, de amigos que solo se interesaban en mi por que los hacía sentir bien consigo mismos. En amigas que se aprovechaban de mi independencia económica para satisfacer su diversión. De los que hablaban a mis espaldas y yo fingía no enterarme y de ese amor platónico para el que solo existes cuando nadie observa. Entonces me di cuenta de que me quedé con pocos amigos, y vaya que eso me costó mucho pero al depurar mi vida de esa forma tan drástica pude darme cuenta del verdadero problema en el que estaba metida, ese que ignoraba tratando de ayudar a los demás, así pude comenzar a ayudarme a mi misma.Pude aceptar quien soy y comenzar el largo camino a ser mejor.
Y no debe confundirse esto con abandonar a los amigos, no, creo que los verdaderos amigos son tan importantes, son como las plantas, debes quitar toda la maleza para poder cuidar bien de ellos. Y en ocasiones entre cada podada se va alguno que otra planta que se hacía pasar por una falsa flor.
"Puede que sea una virtud o un defecto, lo cierto es que no siento orgullo por ello pero tampoco me arrepiento."
Aeternum ego!
cosas pequenas
Hace 17 años.

