Hace ya un rato que me siento bien, obviamente estuve medicada un
tiempo pero de momento ya estoy descansando de eso, y aunque a veces los pensamientos
locos regresan, dentro de esta inestabilidad me siento estable.
Hoy comenzaré a leer el libro
La cabaña del Tío Tom, que va algo de acuerdo a ciertas cosas que me provocaron
ruido en la cabeza, el racismo. Tom era un esclavo afroamericano de la época
anterior a la guerra Civil estadounidense. No sé bien con qué me voy a
encontrar pero es un libro muy recomendado, y largo, tiene más de 500
páginas.
Hace unos días me desperté con
mis redes sociales llenas de racismo, sí, en pleno siglo XXI. Publicaciones
"graciosas" sobre el color de piel, de que una persona no puede pretender
ser alguien solo porque su color indica que no ha nacido para cumplir el sueño
que ella se haya forjado. Sentí nauseas, me sentí enferma. ¿Se nos ha olvidado
las cosas que pasaron estas personas? son un pueblo herido, maltratado y se
hicieron más fuertes debido a la estupidez humana de creer que no hemos nacido
iguales. El racismo, la discriminación ha hecho cosas abominables que la
historia aún no termina de contar. Y que tristeza, asco y decepción sentí de
ver que personas cercanas a mi tienen esas ideas retrógradas, malvadas e
inhumanas.
Ya a estas alturas me siento
tranquila en cuanto a la "hermosura" de carácter que están demostrando tantas
personas pero me di cuenta de que me he rodeado de gente racista. Así que traté
de analizar mi propio proceder ¿A caso me he sentido tentada a juzgar a una
persona por su origen étnico o color de piel, o incluso por su origen social?
Decirle a alguien "indio, indígena, naco, etc. Denota en nuestra
personalidad una discriminación que muchas veces ni nos damos cuenta de que
existe.
Por ejemplo, la expresión
"negrear", o incluso "denigrar". No tenía idea de que
estuviesen relacionadas con la esclavitud. Y es que no se sienten ofendidos por
el hecho de que resaltemos su bello color de piel, lo que ofende es que no solo
a ellos, sino a cualquier persona nos refiramos por sus rasgos físicos, por
alguna discapacidad, o por su origen social. En el momento en el que la persona
se convierte en "el" antes de su propio ser, en ese instante comienza
la discriminación.
Y es por eso que muchas veces me alejo para descansar de las redes sociales, porque afectan mi salud mental. Lo primero que me dijo el medico hace mas de 15 años fue que me alejara de todo lo que atentara contra mi tranquilidad emocional y mental. Y vaya que muchas veces me hacen sentir enferma.
Aeternum ego!
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